En la radio: "...y el presidente llamó ridículos a los perredistas y...", "... los asambleístas le gritan a las legisladoras 'se verían mejor encueraditas'...", "...y el PRD sigue sin tener presidente...", "...la reforma energética deberá someterse a un referéndum exige el FAP...".
En las columnas de los diarios: "...el presidente Calderón. Lo hizo para calificar de ridículo el comportamiento del PRD...", "... Quizá Felipe Calderón sepa de esta aprensión (sic), ya que lo aludió al hablar de lo que han hecho los perredistas con el Congreso...", "... Cuando comenzó el secuestro del Congreso, hace catorce días, sólo Andrés Manuel López Obrador...".
¿Neto? ¿Esto es lo más importante?
miércoles, 23 de abril de 2008
lunes, 7 de abril de 2008
Lunes de opio
Llevaba unos días tratando de escribir algo que valiera la pena en mi Blog. Los minutos de reflexión no daban para mucho. Hasta que, felizmente, de los dedos de mi primo salió esta pregunta inspiradora:
- "¿Por qué volteas el sentido de tus fotos? Te ves como en el espejo pero te ves raro, ¿no?"
- "¡Ah chingá!, explain your self", contesté en un inglés por demás correcto.
- Sí, hay un par de fotos que he visto tuyas de cerca donde te ves como la imagen que proyectas en el espejo. Si no fuera cámara digital te diría que "el negativo lo revelaron al revés".
Aún no salía yo de mi estupefacción cuando, orondo, insistió:
"Porque la nariz se te ve pa un lado que no lo tienes viéndote de frente".
Conversaciones como esta, son las que nos han mantenido unidos a pesar de nuestras diferencias y, sobre todo, nuestras similitudes, pensé. Y le advertí:
- "¡Ah cabrón! Antes de seguir, ¿puedo publicar esta conversación en mi Bló?
Y en plan ya, absolutamente creativo me contestó: ¿"Lunes de opio" se llamaría?
Pero ahí no paró la cosa. Mi primo tenía una duda razonable y habría que resolverla.
-"Mira, estoy viendo una foto que pusiste en tu Hi5 -la última, creo- y el copete va de izquierda a derecha pero en la realidad lo usas de derecha a izquierda".
Y en verdad me di cuenta del poco tiempo que paso frente al espejo, lo cual explicaría perfectamente bien la panza, las lonjas y demás rarezas de mi estético cuerpo.
- "Esa foto me la tomé con la computadora. Entonces es, en realidad, como un espejo", alcancé a contestar, ya de plano pegando esto en el blog.
Primo. Eres único.
- "¿Por qué volteas el sentido de tus fotos? Te ves como en el espejo pero te ves raro, ¿no?"
- "¡Ah chingá!, explain your self", contesté en un inglés por demás correcto.
- Sí, hay un par de fotos que he visto tuyas de cerca donde te ves como la imagen que proyectas en el espejo. Si no fuera cámara digital te diría que "el negativo lo revelaron al revés".
Aún no salía yo de mi estupefacción cuando, orondo, insistió:
"Porque la nariz se te ve pa un lado que no lo tienes viéndote de frente".
Conversaciones como esta, son las que nos han mantenido unidos a pesar de nuestras diferencias y, sobre todo, nuestras similitudes, pensé. Y le advertí:
- "¡Ah cabrón! Antes de seguir, ¿puedo publicar esta conversación en mi Bló?
Y en plan ya, absolutamente creativo me contestó: ¿"Lunes de opio" se llamaría?
Pero ahí no paró la cosa. Mi primo tenía una duda razonable y habría que resolverla.
-"Mira, estoy viendo una foto que pusiste en tu Hi5 -la última, creo- y el copete va de izquierda a derecha pero en la realidad lo usas de derecha a izquierda".
Y en verdad me di cuenta del poco tiempo que paso frente al espejo, lo cual explicaría perfectamente bien la panza, las lonjas y demás rarezas de mi estético cuerpo.
- "Esa foto me la tomé con la computadora. Entonces es, en realidad, como un espejo", alcancé a contestar, ya de plano pegando esto en el blog.
Primo. Eres único.
Etiquetas:
Primo,
Surrealismo,
Vida
jueves, 20 de marzo de 2008
PRD=TRI

El proceso interno del PRD me ha resultado muy parecido a la primera vez que vi un partido de la Selección después de que me divorcié del futbol.
Corría el año 2002. Estábamos en casa de Pablo en San Gaspar, creo. Quizás. O tal vez estaba en el sillón de casa de mamá en Puebla. México iba perdiendo con Estados Unidos. Aguirre, en un arranque de inspiración sacó a Gerardo Torrado y metió a Alberto García Aspe.
No conforme, cambió a Ramon Morales por Luis Hernández. En ese momento me percaté de lo poco que importaba la pasión y la sabiduría colectiva del respetable. Era claro que México estaba jugando a perder.
Después me enteré por unos cuates que trabajaban en Canal 40 y que fueron cubrir el Mundial, que en los pasillos del estadio se comentaba, desde antes de que iniciara el encuentro, que el partido estaba negociado y que México iba a perder.
Desde entonces no veo el futbol con los mismos ojos. No me apasiona. No me da gusto que gane nadie y disfruto con la frustación de los seguidores derrotados, aunque me indigna la arrogancia tercermundista de los triunfadores.
Para mi, el futbol es un negocio más, pero mal hecho. Ni siquiera alcanza los niveles de espectacularidad que tiene el americano o el basquetbol estadounidenses, por ejemplo.
Lo mismo con el PRD. Son absolutamente ridículos y predecibles. Todos sabíamos que su elección para elegir a un nuevo presidente iba a ser un cochinero. Y así fue. Todos sabíamos que se iban a culpar de trampas unos y otros. Y así fue. Y todos sabíamos que los amos de la denuncia de fraude electoral son también los maestros de las triquiñuelas más bajas del muestrario electoral.
Son, pues, una bola de puercos, desaseados y gangsters que se reparten el pastel millonario que representa el PRD y zopilotean desde ya las candidaturas de 2012, como si fueran a ganar los comicios.
Y vistos desde mi posición, son re divertidos. Pobre país, claro está. Pero son muy divertidos.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Me duele
Me duelen los ojos. Si. Y las piernas y las nalgas. Matías tiene ya siete meses. Y me he perdido una buena parte de sus días trabajando. Es verdad, quiero que él tenga una mejor infancia que la que yo tuve. Y es cierto, quiero que tenga un mejor padre que el que yo tuve.
Pero hoy ya me duelen los ojos. Y las piernas y las nalgas. Me duele también un poco el alma.
Pero hoy ya me duelen los ojos. Y las piernas y las nalgas. Me duele también un poco el alma.
domingo, 16 de marzo de 2008
¡Buh!
Hace meses que este blog se volvió poco popular. En realidad, nunca fue un lugar concurrido, digamos. Pero supongo que mis lamentos mexicoposibilistas y la falta de constancia lo han hecho poco atractivo.
Pero la realidad es que para escribir se necesita algo de inspiración y el monocromatismo de Insurgentes no daba para mucho que no fueran más lamentos.
Hace un mes ni se me hubiera ocurrido pensar que yo iba a estar en las instalaciones de El Centro divirtiéndome y aprendiendo como loco.
Lo interesante de este proyecto es que, como en Publimetro, tengo la oportunidad de construirlo casi de cero. O de las ruinas que dejaron sus fundadores, mejor dicho.
Pero, participar activamente en un proyecto que pretende hacer un periodismo más vinculado a la gente y menos al poder, menos esclavo de los complejos de los "profesionales" de la comunicación y menos atado a las anacrónicas prácticas de los aspirantesascherer que inundan las redacciones, es mi mayor recompensa.
Por otro lado, la oportunidad de trabajar con líderes que antes que jefes, son individuos que se reconocen a sí mismos en la individualidad de los demás, es absolutamente renovador. Reivindica mi lucha constante por el respeto al ser humano como único camino para la salvación de la especie y del plantea y, además, resarce las heridas abiertas que ha dejado mi paso por este inclemente mundo laboral.
Así pues, en espera de nuevos minutos perdidos que robarle a mi rutina, dejo besos y abrazos para quien aún se pasee por acá, además de mis obsesivos fantasmas del pasado.
Pero la realidad es que para escribir se necesita algo de inspiración y el monocromatismo de Insurgentes no daba para mucho que no fueran más lamentos.
Hace un mes ni se me hubiera ocurrido pensar que yo iba a estar en las instalaciones de El Centro divirtiéndome y aprendiendo como loco.
Lo interesante de este proyecto es que, como en Publimetro, tengo la oportunidad de construirlo casi de cero. O de las ruinas que dejaron sus fundadores, mejor dicho.
Pero, participar activamente en un proyecto que pretende hacer un periodismo más vinculado a la gente y menos al poder, menos esclavo de los complejos de los "profesionales" de la comunicación y menos atado a las anacrónicas prácticas de los aspirantesascherer que inundan las redacciones, es mi mayor recompensa.
Por otro lado, la oportunidad de trabajar con líderes que antes que jefes, son individuos que se reconocen a sí mismos en la individualidad de los demás, es absolutamente renovador. Reivindica mi lucha constante por el respeto al ser humano como único camino para la salvación de la especie y del plantea y, además, resarce las heridas abiertas que ha dejado mi paso por este inclemente mundo laboral.
Así pues, en espera de nuevos minutos perdidos que robarle a mi rutina, dejo besos y abrazos para quien aún se pasee por acá, además de mis obsesivos fantasmas del pasado.
Etiquetas:
El Centro,
Periodismo,
Publimetro
martes, 8 de enero de 2008
martes, 20 de noviembre de 2007
México Posible
Era el verano de 2002. Las tardes se me iban entre libros, café en el balcón de mi madre y una insana obsesión por la serie de televisión ER. Era yo un partidazo: 25 años, separado de mi entonces esposa, con colesterol de 500, desempleado, estudiando la prepa abierta y viviendo en casa de mi mamá.
Cuando me separé, a principios de ese año, lo hice convencido de que no me podía dar el lujo, nunca jamás, de hacerle daño a las personas como, sabía o creía, se lo había hecho a esa familia que me acogió en su seno, sin pedir nada a cambio.
Seis meses después, mi único objetivo era regresar al DF para estudiar una carrera que me llevara lejos, lejos de México a una maestría o un doctorado.
Pero mientras eso sucedía, insisto, leía con desgano los libros de texto de la SEP que me ayudarían a terminar un bachillerato que, para entonces, era más un grillete que un peldaño académico.
Uno de esos sábados, de regreso de algún lugar con mi madre, me dispuse a hojear la revista Milenio Semanal que había comprado por la mañana. La noche había caido, Andrea dormía en la habitación de al lado y yo prendía el primer cigarrillo de lo que, esperaba, sería una larga noche en compañía de las letras.
En la portada de aquella revista aparecía una mujer. Una completamente desconocida para mi que hablaba con desparpajo del partido que encabezaba y que buscaba el registro como una opción feminista para el electorado. "¡Qué huevotes!", pensé para mi.
Largas y aburridas habían sido las discusiones que habíamos sotenido Mary y yo respecto al feminismo. Para mi siempre ha sido una cosa más bien práctica, antes que conceptual. Los y las feministas no se crean. No se enseña a nadie a ser feminista leyendo a Rosa Luxemburgo, Simone de Bouveair o las columnas de Marta Lamas y bla bla bla.
Por eso, me pareció extraordinario que, así nomás, alguien se pusiera hablar de llevar el feminismo a la práctica, de insertarlo en la agenda legislativa del país, de trotskismo y de un partido nuevo de izquierda moderna, incluyente que le hiciera ojitos a quienes veíamos en el PRD de AMLO un priismo nacionalista y echeverrista trasnochado.
Entonces pensé: "me gustaría trabajar en este partido".
Seis meses después, con mi certificado de Preparatoria bajo el brazo, diez kilos menos, el colesterol en niveles decentes y un ánimo "adolescentil", regresé a la Ciudad de México dispuesto a conquistar la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y a, claro, conseguir un trabajo decente.
Un mueblero, amigo de mi familia desde hacía 20 años, me dio la primer oportunidad en febrero del 2003. No sería la última.
Cuando me separé, a principios de ese año, lo hice convencido de que no me podía dar el lujo, nunca jamás, de hacerle daño a las personas como, sabía o creía, se lo había hecho a esa familia que me acogió en su seno, sin pedir nada a cambio.
Seis meses después, mi único objetivo era regresar al DF para estudiar una carrera que me llevara lejos, lejos de México a una maestría o un doctorado.
Pero mientras eso sucedía, insisto, leía con desgano los libros de texto de la SEP que me ayudarían a terminar un bachillerato que, para entonces, era más un grillete que un peldaño académico.
Uno de esos sábados, de regreso de algún lugar con mi madre, me dispuse a hojear la revista Milenio Semanal que había comprado por la mañana. La noche había caido, Andrea dormía en la habitación de al lado y yo prendía el primer cigarrillo de lo que, esperaba, sería una larga noche en compañía de las letras.
En la portada de aquella revista aparecía una mujer. Una completamente desconocida para mi que hablaba con desparpajo del partido que encabezaba y que buscaba el registro como una opción feminista para el electorado. "¡Qué huevotes!", pensé para mi.
Largas y aburridas habían sido las discusiones que habíamos sotenido Mary y yo respecto al feminismo. Para mi siempre ha sido una cosa más bien práctica, antes que conceptual. Los y las feministas no se crean. No se enseña a nadie a ser feminista leyendo a Rosa Luxemburgo, Simone de Bouveair o las columnas de Marta Lamas y bla bla bla.
Por eso, me pareció extraordinario que, así nomás, alguien se pusiera hablar de llevar el feminismo a la práctica, de insertarlo en la agenda legislativa del país, de trotskismo y de un partido nuevo de izquierda moderna, incluyente que le hiciera ojitos a quienes veíamos en el PRD de AMLO un priismo nacionalista y echeverrista trasnochado.
Entonces pensé: "me gustaría trabajar en este partido".
Seis meses después, con mi certificado de Preparatoria bajo el brazo, diez kilos menos, el colesterol en niveles decentes y un ánimo "adolescentil", regresé a la Ciudad de México dispuesto a conquistar la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y a, claro, conseguir un trabajo decente.
Un mueblero, amigo de mi familia desde hacía 20 años, me dio la primer oportunidad en febrero del 2003. No sería la última.
lunes, 15 de octubre de 2007
La Guerra
Era de noche cuando iniciaba nuestra jornada. Un baño rápido, una taza de café y al coche. Si lográbamos abandonar los límites de Ecatepec antes de las seis de la mañana, nos esperaba un viaje de apenas una hora. Si salíamos más tarde, demorábamos hasta dos horas y media en cruzar la Ciudad de México para llegar al clasemediero barrio de la Campestre Churubusco en Coyoacán, donde se ubicaba la casa de campaña.Cuando llegábamos, la actividad parecía no haberse detenido jamás. Brigadistas iban y venían. Los jefes daban órdenes y la candidata, casi siempre, regresaba de su primer recorrido, el que había empezado en la madrugada en las lecherías, para recolectar los votos de aquel bizarro, competido y alocado 1994.
Rosario Guerra Díaz es la primer mujer política a la que admiré. No ha sido la última. Pero si aquella con la que medí a todas las demás. Perteneció a una generación de políticos que querían cambiar el sistema desde las entrañas mismas del priismo y estaban decididos a conseguirlo.
Mujer del poder, aún recuerdo las fotografías en las que aparecía platicando con Manuel Camacho Solís y Luis Donaldo Colosio, en los tiempos felices de ese salinismo que moriría de un balazo en Lomas Taurinas, Tijuana.
Con su primer candidato asesinado, al presidente del fraude, Carlos Salinas de Gortari, no le quedó de otra que dejarle la estafeta presidencial al más tecnócrata de sus pupilos: Ernesto Zedillo. Sin embargo, todos los demás candidatos del todavía poderoso PRI habían sido ya definidos.
A Rosario Guerra la mandaron para ganar el distrito XXVII Federal, que entonces estaba en la combativa Coyoyacán. Salinas, ansioso por limpiar su nombre para la historia, había decidido organizar unas elecciones lo más limpias posibles. En Coyoacán, el PRD tenía una fuerte, fuertísima presencia y, por eso, los votos necesarios para ganar, la Guerra los salía a conseguir casa por casa, todos los días, todas las doce semanas que duró aquella campaña.
Rosario ganó. Lo que pasó después, es parte de la historia. Basta decir que Rosario fue la última diputada federal priista de Coyoacán y que su victoria fue limpia, a mi me consta.
Esa campaña, fue la primera en la que participé y la que marcó mi manera de entender no solo los procesos electorales, sino la vida: las cosas se consiguen trabajando. Fuerte. Mucho. Incansablemente. Trabajando.
Por eso, cuando México Posible perdió su registro en el 2003, resultó más doloroso que sorpresivo.
La derrota electoral de ese partido es harina de un costal especial. Harina de un costal lleno de mentiras, incongruencias y falacias mal contadas por sus protagonistas.
Etiquetas:
1994,
2003,
Alternativa Socialdemócrata,
Coyoacán,
México Posible,
Rosario Guerra,
Salinas,
Socialdemocracia,
Zedillo
lunes, 10 de septiembre de 2007
Desplegado alternativo
ME DECLARO ABAJOFIRMANTE
Por Denise Dresser
A los ciudadanos de México
Al Congreso de la Unión
A la Comisión Ejecutiva de Negociación y Acuerdos para la Reforma del Estado
El proyecto de reforma electoral incluye la remoción de los actuales integrantes del Consejo General del IFE.
Al respecto expreso:
1. El IFE no puede cumplir su papel de árbitro electoral si no cuenta con la confianza de los partidos cuyo comportamiento regula. Durante más de una década, el IFE mantuvo esa confianza, pero actualmente ya no lo hace debido a eventos que contribuyeron a minarla, como la cuestionable integración de su Consejo General en 2003, el desafuero, y los errores y omisiones que los mismos consejeros cometieron antes y después de la elección presidencial. Las instituciones son el producto de acuerdos y consensos de diferentes actores sociales y políticos; si esos acuerdos fundacionales cambian, las instituciones deben hacerlo también. Hoy el argumento de la "inamovilidad" equivale a una defensa de un statu quo que ya no funciona; basta con recordar la elección del 2006 y sus secuelas. Ante la pregunta tan popular que se lanza para justificar la resistencia a cambios en el IFE - "qué pasará si la elecciones de 2009 otra vez dejan inconformes a los perredistas y buscaran destituir al Consejo otra vez"- habría que responder lo siguiente: es indudable que el PRD necesita aprender a perder, pero las instituciones deben estar constituidas y operar de tal modo que la izquierda no tenga margen para pensar que su derrota fue ilegítima.
2. Actualmente diversas voces argumentan que la remoción de los consejeros sería ceder al "capricho" y al "chantaje" del PRI y del PRD. Dicen que el nuevo consejo quedaría en una situación de debilidad de entrada porque en su designación tendrían mano los líderes del PRI y del PRD y consecuentemente se integraría por cuotas partidistas. Sugieren que su llegada operaría bajo una lógica estrictamente política. Pues esto es exactamente lo que pasó en el 2003 cuando se negoció tras bambalinas la llegada de Luis Carlos Ugalde et. al., sólo que el capricho fue del PRI y del PAN y las cuotas fueron decididas por ellos. Los consejeros actuales del IFE fueron electos por los mismos métodos que sus defensores -contradictoriamente- denigran. Por ello, habrá que resolver el problema de fondo, promoviendo la selección de los consejeros a través de un proceso alternativo, amplio, consensual, transparente y de cara a la ciudadanía. Sólo así sería posible blindar al IFE de la discrecionalidad caprichosa y chantajista que produjo el actual Consejo General, por el cual demasiadas personas parecen dispuestas a dar la vida.
3. Los errores del Consejo General del IFE no fueron "puntuales" y "marginales", sino que tuvieron un impacto decisivo y negativo, tanto la noche de la elección como los días posteriores a ella. Específicamente el comportamiento de Luis Carlos Ugalde el 2 de julio -aunado a la falta de información precisa sobre las "actas reservadas"- le abrió una rendija de oportunidad a López Obrador para cuestionar el profesionalismo y la imparcialidad del IFE. En una sola noche, y a golpes de inexperiencia y falta de preparación, el Consejo General minó una década de trabajo. No cabe duda que AMLO emprendió una cruzada equívoca contra la institución, pero nueve consejeros le proveyeron armas para hacerlo. Quizás el régimen de responsabilidades de los servidores públicos no contempla la incompetencia como motivo para la remoción, pero debería.
4. La verdadera autonomía del IFE no depende de la inamovilidad de los consejeros, sino de los procesos a través de los cuales se les elige y las atribuciones que se les dan para fiscalizar y sancionar y contener tanto a los partidos como al Ejecutivo mismo. Hoy muchos hablan de la autonomía del IFE como si existiera, cuando para asegurarla y fortalecerla falta mucho por hacer. Que el IFE pueda establecer controversias constitucionales ante la Suprema Corte si otros poderes lo presionan. Que la fiscalización del IFE no quede en manos de quienes quisieran acorralarlo. La necesidad de una contraloría autónoma que no sea nombrada por los partidos. La necesidad de un mecanismo de integración para su consejo que garantice la pluralidad y la representatividad. Es allí donde está la verdadera batalla en favor de la autonomía del IFE; no en la defensa de sus consejeros sino en la remodelación de sus reglas y el apuntalamiento de sus atribuciones.
5. El debate sobre la permanencia o salida de los consejeros ha permitido que las televisoras desvíen la atención del asunto medular para la reforma electoral: el fin de la contratación de "spots" en los medios, la reducción del tiempo y los costos de campaña partidistas. Esta propuesta debe ser celebrada y defendida incluso con más ahínco que la permanencia de los consejeros.
6. Resulta paradójico que quienes firman desplegados en defensa del IFE nunca propusieron desplegados en contra de la llamada "Ley Televisa" ni intentaron movilizar a la opinión pública en su contra, cuando fue una batalla decisiva para la calidad de la vida democrática en México. Por ello, es imperativo reconocer que importa más la emancipación política de los partidos vis-ˆ-vis los medios, que la inamovilidad de los consejeros en puestos que no supieron ocupar y cuya selección fue cuestionable.
7. Nuestra democracia necesita una reforma que corrija los errores del sistema electoral luego de una década de operación. Uno de esos errores fue sacrificar -a través de negociaciones cupulares- la ciudadanización del IFE, contribuyendo así a la erosión de su credibilidad y a la caída en la confianza entre los principales partidos que alguna vez inspiró. Otro error fue la instalación de una partidocracia multimillonaria, subyugada por los medios y resistente a la fiscalización. Si la reforma electoral no desata estos nudos, la democracia mexicana permanecerá amarrada por ellos. Si la reforma termina siendo "a modo" de los partidos, el costo lo pagaremos quienes financiamos un sistema perverso de extracción sin representación.
8. El IFE necesita ser una institución verdaderamente ciudadana y que los ciudadanos la valoren incluso mejor de lo que lo hacen ahora. Se le debe conferir autonomía real con la que no cuenta en este momento para garantizar su independencia de los partidos. Por eso me opongo a cualquier medida -tal y como lo es la defensa a ultranza de la inamovilidad de los consejeros- que busque justificar e institucionalizar la falsa autonomía del actual Consejo General frente a los partidos, ya que implicaría la sumisión permanente del instituto frente a ellos.
Por Denise Dresser
A los ciudadanos de México
Al Congreso de la Unión
A la Comisión Ejecutiva de Negociación y Acuerdos para la Reforma del Estado
El proyecto de reforma electoral incluye la remoción de los actuales integrantes del Consejo General del IFE.
Al respecto expreso:
1. El IFE no puede cumplir su papel de árbitro electoral si no cuenta con la confianza de los partidos cuyo comportamiento regula. Durante más de una década, el IFE mantuvo esa confianza, pero actualmente ya no lo hace debido a eventos que contribuyeron a minarla, como la cuestionable integración de su Consejo General en 2003, el desafuero, y los errores y omisiones que los mismos consejeros cometieron antes y después de la elección presidencial. Las instituciones son el producto de acuerdos y consensos de diferentes actores sociales y políticos; si esos acuerdos fundacionales cambian, las instituciones deben hacerlo también. Hoy el argumento de la "inamovilidad" equivale a una defensa de un statu quo que ya no funciona; basta con recordar la elección del 2006 y sus secuelas. Ante la pregunta tan popular que se lanza para justificar la resistencia a cambios en el IFE - "qué pasará si la elecciones de 2009 otra vez dejan inconformes a los perredistas y buscaran destituir al Consejo otra vez"- habría que responder lo siguiente: es indudable que el PRD necesita aprender a perder, pero las instituciones deben estar constituidas y operar de tal modo que la izquierda no tenga margen para pensar que su derrota fue ilegítima.
2. Actualmente diversas voces argumentan que la remoción de los consejeros sería ceder al "capricho" y al "chantaje" del PRI y del PRD. Dicen que el nuevo consejo quedaría en una situación de debilidad de entrada porque en su designación tendrían mano los líderes del PRI y del PRD y consecuentemente se integraría por cuotas partidistas. Sugieren que su llegada operaría bajo una lógica estrictamente política. Pues esto es exactamente lo que pasó en el 2003 cuando se negoció tras bambalinas la llegada de Luis Carlos Ugalde et. al., sólo que el capricho fue del PRI y del PAN y las cuotas fueron decididas por ellos. Los consejeros actuales del IFE fueron electos por los mismos métodos que sus defensores -contradictoriamente- denigran. Por ello, habrá que resolver el problema de fondo, promoviendo la selección de los consejeros a través de un proceso alternativo, amplio, consensual, transparente y de cara a la ciudadanía. Sólo así sería posible blindar al IFE de la discrecionalidad caprichosa y chantajista que produjo el actual Consejo General, por el cual demasiadas personas parecen dispuestas a dar la vida.
3. Los errores del Consejo General del IFE no fueron "puntuales" y "marginales", sino que tuvieron un impacto decisivo y negativo, tanto la noche de la elección como los días posteriores a ella. Específicamente el comportamiento de Luis Carlos Ugalde el 2 de julio -aunado a la falta de información precisa sobre las "actas reservadas"- le abrió una rendija de oportunidad a López Obrador para cuestionar el profesionalismo y la imparcialidad del IFE. En una sola noche, y a golpes de inexperiencia y falta de preparación, el Consejo General minó una década de trabajo. No cabe duda que AMLO emprendió una cruzada equívoca contra la institución, pero nueve consejeros le proveyeron armas para hacerlo. Quizás el régimen de responsabilidades de los servidores públicos no contempla la incompetencia como motivo para la remoción, pero debería.
4. La verdadera autonomía del IFE no depende de la inamovilidad de los consejeros, sino de los procesos a través de los cuales se les elige y las atribuciones que se les dan para fiscalizar y sancionar y contener tanto a los partidos como al Ejecutivo mismo. Hoy muchos hablan de la autonomía del IFE como si existiera, cuando para asegurarla y fortalecerla falta mucho por hacer. Que el IFE pueda establecer controversias constitucionales ante la Suprema Corte si otros poderes lo presionan. Que la fiscalización del IFE no quede en manos de quienes quisieran acorralarlo. La necesidad de una contraloría autónoma que no sea nombrada por los partidos. La necesidad de un mecanismo de integración para su consejo que garantice la pluralidad y la representatividad. Es allí donde está la verdadera batalla en favor de la autonomía del IFE; no en la defensa de sus consejeros sino en la remodelación de sus reglas y el apuntalamiento de sus atribuciones.
5. El debate sobre la permanencia o salida de los consejeros ha permitido que las televisoras desvíen la atención del asunto medular para la reforma electoral: el fin de la contratación de "spots" en los medios, la reducción del tiempo y los costos de campaña partidistas. Esta propuesta debe ser celebrada y defendida incluso con más ahínco que la permanencia de los consejeros.
6. Resulta paradójico que quienes firman desplegados en defensa del IFE nunca propusieron desplegados en contra de la llamada "Ley Televisa" ni intentaron movilizar a la opinión pública en su contra, cuando fue una batalla decisiva para la calidad de la vida democrática en México. Por ello, es imperativo reconocer que importa más la emancipación política de los partidos vis-ˆ-vis los medios, que la inamovilidad de los consejeros en puestos que no supieron ocupar y cuya selección fue cuestionable.
7. Nuestra democracia necesita una reforma que corrija los errores del sistema electoral luego de una década de operación. Uno de esos errores fue sacrificar -a través de negociaciones cupulares- la ciudadanización del IFE, contribuyendo así a la erosión de su credibilidad y a la caída en la confianza entre los principales partidos que alguna vez inspiró. Otro error fue la instalación de una partidocracia multimillonaria, subyugada por los medios y resistente a la fiscalización. Si la reforma electoral no desata estos nudos, la democracia mexicana permanecerá amarrada por ellos. Si la reforma termina siendo "a modo" de los partidos, el costo lo pagaremos quienes financiamos un sistema perverso de extracción sin representación.
8. El IFE necesita ser una institución verdaderamente ciudadana y que los ciudadanos la valoren incluso mejor de lo que lo hacen ahora. Se le debe conferir autonomía real con la que no cuenta en este momento para garantizar su independencia de los partidos. Por eso me opongo a cualquier medida -tal y como lo es la defensa a ultranza de la inamovilidad de los consejeros- que busque justificar e institucionalizar la falsa autonomía del actual Consejo General frente a los partidos, ya que implicaría la sumisión permanente del instituto frente a ellos.
sábado, 25 de agosto de 2007
Matías
“¡Se me rompió la fuente!”El grito de Pamela me despertó a las cuatro y cuarto de la madrugada del sábado 18 de agosto de 2007. Matías había tomado la primera gran decisión en su vida: Había llegado el momento de salir del vientre de su madre.
Luego de limpiar, histéricamente, los charquitos que iba dejando Pamela entre la recamara y el baño, atiné a pedir un taxi, agarrar la cámara de video de Ángel, la de fotos que compramos en una promoción y salir corriendo con todo y Pamela y su centímetro de dilatación al hospital.
A partir de ese momento, cada minuto contaba. Si pasaban ocho horas desde el grito que rasgó el silencio de mis sueños, se corría el riesgo de que Matías contrajera alguna infección.
Una hora después de llegar al hospital, llegó mi suegro. Quince minutos, o algo así, más tarde, mi suegra. Los dos trataron de calmar a Pamela, quien sufría los dolores propios de la vida.
Sin embargo, cuatro horas después, cuando llegó el doctor, aún no dilataba más allá de centímetro y medio. El registro señalaba un pequeño descenso del ritmo cardiaco de Mati y muy poca cooperación de las contracciones. Todo indicaba que Pamela no iba a dilatar lo suficiente como para dar a luz de manera natural. Para las nueve de la mañana yo había tomado una decisión que, para entonces, ya era inapelable: cesárea.
Afortunadamente, cuando Vielma volvió a revisar a Pamela, nuestro diagnóstico coincidía.
La ruleta rusa que siguió es inexplicable.
La inmensa soledad de una habitación compartida. Las palabras cálidas de mi suegro, que terminaron por quebrantarme. La media hora en el quirófano y el espectacular, radiante y sano llanto de Matías que iluminó para siempre mi corazón en el segundo mismo en que lo sacaron del vientre de su madre.
El resto, es historia. Yo estoy perdidamente enamorado de mi hijo desde hace siete meses, cuando supe que venía. Pero, tras conocer su llanto amable, su comportamiento de caballerito, su inocencia y sana timidez me han terminado de conquistar.
Mi hijo, que duda cabe, es el mejor del mundo… al menos para mí.
Lo demás, es lo de menos.
Gracias a mi madre por estar a mi lado en este trance. A Alejandra y Raúl por acompañarme en aquellas horas eternas. Y a Pamela por haber traído al mundo al ser más maravilloso que yo haya conocido. A mi hijo.
PD. Extraño a mi padre. A un padre.
jueves, 2 de agosto de 2007
Secuestro
La izquierda está secuestrada por la izquierda. Más allá de determinismos geográficos, ser de izquierda es, últimamente, lo más fácil del mundo. Un semestre en la JFK, seis libros vendidos o, simplemente, autodefinirse de izquierda, le alcanza a cualquiera para agarrar la bandera más cómoda, la más "chic" y mirar a los demás por encima del hombro.
Últimamente, una columna en un diario, un blog, una conferencia de prensa o una curul no ganada con votos, le alcanza a cualquiera para levantar la mano y señalar con dedo flamígero a todos esos no puros que están en contra de "el proyecto plural, incluyente, democrático... bla bla bla".
La peor parte de la resaca "postMuro" es que la izquierda perdió no solo el rumbo y la identidad, sino su control de calidad, por decirlo de alguna manera.
Y no me refiero a las personas que pueden o deben o quieren ser "de izquierda", sino a la calidad de los programas, la militancia, los documentos, objetivos y metas de quienes aspiran a construir un mundo más justo, equitativo y sano para todos.
Hoy, más que nunca, la revisión y relanzamiento de la vieja escuela marxista, pero particularmente su interpretación trotskista, se ha vuelto un imperativo para poderle quitarle la sacarina (o el machete o la demagogia) a todas esas izquierdas enquistads en un sistema político que es, de suyo propio, inservible para proveer justicia social a los que menos tienen.
El desgaste del sistema político liberal es necesario y para eso hay que llevar a sus últimas consecuencias los preceptos de la teoría, en lo que a garantías políticos e individuales se refiere, si realmente se aspira a desmantelar el sistema capitalista algún día.
Una revolución armada no es la opción, no solo por infantil, sino porque dudo que el bombín y las chisteras de nuestros brillantes ideólogos les permita siquiera pensar en ensuciarse las uñas para agarrar un machete, ya no dígamos sostener un revólver.
Pero sobre todo, porque el proceso natural de desgaste capitalista apunta al socialismo, hoy más que nunca. Claro, para eso habría que tener gente educada, militando, expandiendo el conocimiento y no a estas patéticas élites que dirimimos nuestras diferencias a plumazos.
Si, soñar no cuesta nada. Pero la hipocresía pequeñoburguesa se desmantela sola con cada byte que se gastan las luminosas mentes que pretenden conducir un proceso que no les pertenece.
Aunque, claro, lo tienen secuestrado.
Últimamente, una columna en un diario, un blog, una conferencia de prensa o una curul no ganada con votos, le alcanza a cualquiera para levantar la mano y señalar con dedo flamígero a todos esos no puros que están en contra de "el proyecto plural, incluyente, democrático... bla bla bla".
La peor parte de la resaca "postMuro" es que la izquierda perdió no solo el rumbo y la identidad, sino su control de calidad, por decirlo de alguna manera.
Y no me refiero a las personas que pueden o deben o quieren ser "de izquierda", sino a la calidad de los programas, la militancia, los documentos, objetivos y metas de quienes aspiran a construir un mundo más justo, equitativo y sano para todos.
Hoy, más que nunca, la revisión y relanzamiento de la vieja escuela marxista, pero particularmente su interpretación trotskista, se ha vuelto un imperativo para poderle quitarle la sacarina (o el machete o la demagogia) a todas esas izquierdas enquistads en un sistema político que es, de suyo propio, inservible para proveer justicia social a los que menos tienen.
El desgaste del sistema político liberal es necesario y para eso hay que llevar a sus últimas consecuencias los preceptos de la teoría, en lo que a garantías políticos e individuales se refiere, si realmente se aspira a desmantelar el sistema capitalista algún día.
Una revolución armada no es la opción, no solo por infantil, sino porque dudo que el bombín y las chisteras de nuestros brillantes ideólogos les permita siquiera pensar en ensuciarse las uñas para agarrar un machete, ya no dígamos sostener un revólver.
Pero sobre todo, porque el proceso natural de desgaste capitalista apunta al socialismo, hoy más que nunca. Claro, para eso habría que tener gente educada, militando, expandiendo el conocimiento y no a estas patéticas élites que dirimimos nuestras diferencias a plumazos.
Si, soñar no cuesta nada. Pero la hipocresía pequeñoburguesa se desmantela sola con cada byte que se gastan las luminosas mentes que pretenden conducir un proceso que no les pertenece.
Aunque, claro, lo tienen secuestrado.
miércoles, 25 de julio de 2007
Patadón
"Esta panza es demasiado pequeña para los dos", me dice Pamela por el chat.
Y no me queda más que admitir que es cierto. Este Matías ha decidido poner a prueba a su madre por más que le he insistido en que debe cuidarla porque después la va a necesitar.
Cuando pienso en la primera vez que vi a mi hijo, cuando él era un pequeño fetito indecente y apenas percpetible, y lo comparo con el pedazote de chamaco en el que se ha convertido, me dan escalofríos.
Sí, lo sé. Aún está en la panza de su madre, pero no deja de ser un pedazote de carne.
Hasta ahora, el saldo que ha dejado Mati en nuestra vida es avasallador: cambio de casa, de trabajo, una tonelada y media de ropita que va usar una vez, nuevos muebles, menos deudas, muchas visitas al doctor, nuevo vocabulario, dolores (a mi ¡cómo me ha dolido la espalda!) y un enorme costal de alegrías.
Falta un mes, mas o menos, para conocerlo y ya es parte integral de nuestras vidas. Le hablo y me patea. Lo acaricio y me patea. Su mamá come y la patea. Hemos, pues, establecido una relación basada en puras patadas.
Pues ya falta menos y de veras espero que tenga la precaución de permitir que Pamela llegue completa al parto, si no se va a meter en muchos problemas.
Y no me queda más que admitir que es cierto. Este Matías ha decidido poner a prueba a su madre por más que le he insistido en que debe cuidarla porque después la va a necesitar.
Cuando pienso en la primera vez que vi a mi hijo, cuando él era un pequeño fetito indecente y apenas percpetible, y lo comparo con el pedazote de chamaco en el que se ha convertido, me dan escalofríos.
Sí, lo sé. Aún está en la panza de su madre, pero no deja de ser un pedazote de carne.
Hasta ahora, el saldo que ha dejado Mati en nuestra vida es avasallador: cambio de casa, de trabajo, una tonelada y media de ropita que va usar una vez, nuevos muebles, menos deudas, muchas visitas al doctor, nuevo vocabulario, dolores (a mi ¡cómo me ha dolido la espalda!) y un enorme costal de alegrías.
Falta un mes, mas o menos, para conocerlo y ya es parte integral de nuestras vidas. Le hablo y me patea. Lo acaricio y me patea. Su mamá come y la patea. Hemos, pues, establecido una relación basada en puras patadas.
Pues ya falta menos y de veras espero que tenga la precaución de permitir que Pamela llegue completa al parto, si no se va a meter en muchos problemas.
domingo, 22 de julio de 2007
Amistad

Cuando pienso en mi viaje a Cannes, inevitablemente me acuerdo de los meseros pasados de lanza y de las mujeres hermosas que paseaban sus millones en ropa por La Croisette.
Pero un recuerdo recurrente me lo trae el buen Antoine Doyen, un excelente fotógrafo con quien compartí habitación, comidas, cenas, desvelos, tristezas y enojos.
Me hice pues, de un buen amigo en Francia. Un gran amigo.
Aquí una muestra de su arte:
domingo, 15 de julio de 2007
Cariños
El amor se demuestra siempre de maneras muy extrañas. Hoy sábado, mis otros cariños me arroparon de una manera que no se puede explicar en palabras.
Gracias Lili.
Gracias a todos: Charlie, Roy, Pablo, Caro, Mauricio y Keroppi.
Gracias.
Los amamos los tres.
Y otra vez: gracias Lili.
Gracias Lili.
Gracias a todos: Charlie, Roy, Pablo, Caro, Mauricio y Keroppi.
Gracias.
Los amamos los tres.
Y otra vez: gracias Lili.
viernes, 29 de junio de 2007
Tréboles
Ayer me detuve a buscar un trébol de cuatro hojas.
En el fondo de una tímida maceta, como con miedo, crecían un manojo de tréboles entre las marañas de hierbas malas y pastos capitalinos que le pelean el espacio al pequeño árbol que medio adorna la entrada de una cafetería y expendio de donas sobre avenida de los Insurgentes.
Nunca he hallado un trébol de estas características. La leyenda que me contaron de niño asegura que una plantita de estas es sinónimo de buena suerte para quien la encuentra.
Así que, decidido a darle un giro de tuerca inesperado (como de película chafa -digamos, de Oliver Assayas) a mi vida, me puse a hurgar entre la diminuta maleza convencido de que era mi día de suerte.
No lo fué.
No hallé mi trébol de cuatro hojas y mi vida no dio ningún giro de tuerca inesperado, chafa o no.
Estos último meses, como sea, han sido intensos. Tanto que me cuesta trabajo digerir la serie de eventos que se han ido sucediendo.
Hoy voy a ver a mi hijo en el ultrasonido. Ya tiene más de siete meses aguardando y creciendo en esa incubadora chiquita y hermosa que es su madre.
Cada vez que pienso en él me cuestiono a qué clase de mundo lo he traído.
¿A uno donde las traiciones están a la órden del día? ¿A uno donde el partido que defiende a las mujeres le cierra la puerta en las narices a una embarazada y la trata como si fuera delincuente?
No hablo de los demás partidos porque no había mucho que esperar. ¿Pero éste?
No es posible. Tengo que ayudar a construir un mundo mejor para ese pequeño productito que está a punto de gritar.
¡Manos a la obra!
Con o sin trébol.
En el fondo de una tímida maceta, como con miedo, crecían un manojo de tréboles entre las marañas de hierbas malas y pastos capitalinos que le pelean el espacio al pequeño árbol que medio adorna la entrada de una cafetería y expendio de donas sobre avenida de los Insurgentes.
Nunca he hallado un trébol de estas características. La leyenda que me contaron de niño asegura que una plantita de estas es sinónimo de buena suerte para quien la encuentra.
Así que, decidido a darle un giro de tuerca inesperado (como de película chafa -digamos, de Oliver Assayas) a mi vida, me puse a hurgar entre la diminuta maleza convencido de que era mi día de suerte.
No lo fué.
No hallé mi trébol de cuatro hojas y mi vida no dio ningún giro de tuerca inesperado, chafa o no.
Estos último meses, como sea, han sido intensos. Tanto que me cuesta trabajo digerir la serie de eventos que se han ido sucediendo.
Hoy voy a ver a mi hijo en el ultrasonido. Ya tiene más de siete meses aguardando y creciendo en esa incubadora chiquita y hermosa que es su madre.
Cada vez que pienso en él me cuestiono a qué clase de mundo lo he traído.
¿A uno donde las traiciones están a la órden del día? ¿A uno donde el partido que defiende a las mujeres le cierra la puerta en las narices a una embarazada y la trata como si fuera delincuente?
No hablo de los demás partidos porque no había mucho que esperar. ¿Pero éste?
No es posible. Tengo que ayudar a construir un mundo mejor para ese pequeño productito que está a punto de gritar.
¡Manos a la obra!
Con o sin trébol.
jueves, 14 de junio de 2007
Promesas
Les dicen a ustedes, jóvenes, que dejen de soñar, que le entren al toro, que la política es el reino de lo posible, que aprendan la mañas de los otros. Que el que gana es el que empeña su alma. Y sin embargo se mueve...
¿Ah si? Me acaban de meter un cuete en el culo. Es la señal. ¡A moverse! Nos vemos en enero
¿Ah si? Me acaban de meter un cuete en el culo. Es la señal. ¡A moverse! Nos vemos en enero
viernes, 1 de junio de 2007
Hogar
No puedo sino reconocer que me cayó un Cannes encima. Dos semanas en la Costa Azul francesa, rodeado de bellezas y estrellas de cine, suena casi casi como el paraíso. Y probablemente lo es. Pero no para quienes fuimos a trabajar.
Los damnificados del glamour, nos reconocemos por los ataques de histeria, la neurosis y la profunda sombra gris que enmarca nuestros ojos desde hace días, producto de un cansancio que no se cansa de cansarnos.
Además, está la frustración. La frustración de haber gastado dinero que no se tenía. De haber comido poco. De no haber comprado lo suficiente. Del regalo que se nos quedó olvidado a las orillas del Mediterráneo.
Y para quienes regresamos de ese primer mundo de fantasía, frivolidad y egoísmo, la recontracalcitrante realidad de un país que se desmorona cada minuto que pasa, lo hace todo aún más frustrante e irracional.
Para sonreir, no queda sino voltear al vientre abultado de vida que yace desnudo al lado.
Sí, mi felicidad está encerrada en una bolsa con líquido amniótico.
Y en las poderosas piernas que la cargan.
Mi cotidianeidad cambió. Sé que soy otro después de Cannes. Pero lo importante sigue encerrado en cuatro paredes azules, sin cortinas y tan inclinadas que se corre el peligro serio de caer a cada paso.
Bien pues, ya regresé. ¿Dónde está la cabeza que tiraron hoy?
Los damnificados del glamour, nos reconocemos por los ataques de histeria, la neurosis y la profunda sombra gris que enmarca nuestros ojos desde hace días, producto de un cansancio que no se cansa de cansarnos.
Además, está la frustración. La frustración de haber gastado dinero que no se tenía. De haber comido poco. De no haber comprado lo suficiente. Del regalo que se nos quedó olvidado a las orillas del Mediterráneo.
Y para quienes regresamos de ese primer mundo de fantasía, frivolidad y egoísmo, la recontracalcitrante realidad de un país que se desmorona cada minuto que pasa, lo hace todo aún más frustrante e irracional.
Para sonreir, no queda sino voltear al vientre abultado de vida que yace desnudo al lado.
Sí, mi felicidad está encerrada en una bolsa con líquido amniótico.
Y en las poderosas piernas que la cargan.
Mi cotidianeidad cambió. Sé que soy otro después de Cannes. Pero lo importante sigue encerrado en cuatro paredes azules, sin cortinas y tan inclinadas que se corre el peligro serio de caer a cada paso.
Bien pues, ya regresé. ¿Dónde está la cabeza que tiraron hoy?
martes, 17 de abril de 2007
MUNDO, MUNDO
Este violento mundo en el que nos tocó vivir no para. La masacre en Virginia es un triste recordatorio de lo animal que es la naturaleza humana. El raciocinio no sirve para nada cuando a un estúpido se le atraviesa un gatillo.
La discusión del aborto ha sacado lo mejor y lo peor de cada parte. El fundamentalismo religioso y dogmático de quienes se oponen es, sin embargo, escalofriante. Me parece que esta batalla se tiene que ganar a como de lugar. Los emisarios del oscurantismo medieval tienen que ser contenidos, con todo y sus estúpidas amenazas y sus argumentos del Siglo XIX.
Mientras, mi vida sigue. Mi hijo crece en la panza de su madre bien y de buenas. Voluntarioso desde ahora, al parecer, se niega a que su madre duerma en ciertas posiciones y hace lo necesario para obligarla a dormir de espaldas a mi. Es tierno. Lo amo.
Y una más. Me voy a Cannes el 13 de mayo. ¡A mi salud!
La discusión del aborto ha sacado lo mejor y lo peor de cada parte. El fundamentalismo religioso y dogmático de quienes se oponen es, sin embargo, escalofriante. Me parece que esta batalla se tiene que ganar a como de lugar. Los emisarios del oscurantismo medieval tienen que ser contenidos, con todo y sus estúpidas amenazas y sus argumentos del Siglo XIX.
Mientras, mi vida sigue. Mi hijo crece en la panza de su madre bien y de buenas. Voluntarioso desde ahora, al parecer, se niega a que su madre duerma en ciertas posiciones y hace lo necesario para obligarla a dormir de espaldas a mi. Es tierno. Lo amo.
Y una más. Me voy a Cannes el 13 de mayo. ¡A mi salud!
viernes, 23 de marzo de 2007
¡Se mueve!
A veces, las personas nos quedamos con cosas que queremos decir, por miedo a ser juzgados o criticados.
Hoy voy a abrir ua parte de mi:
Admiro profundamente a las mujeres.
He estado rodeado toda mi vida de mujeres admirables.
Mi madre es una mujer fuertísima. Una luchadora. Mi abuela paterna lo fue en su momento y hoy, a sus casi ochenta años, sigue siendo durísima. Mi tía Julieta me enseñó a respetar el pensamiento y el trabajo académico de las mujeres. Mi abuela materna es una alemana sobreviviente de la post guerra. Hoy tiene la vida que siempre quiso con base en puro trabajo.
Mi pareja es una de esas mujeres que marcan la vida de cualquiera. Inteligente, luchona, hermosa, buenísima. Tiene todas las características de esas mujeres que hacen historia. Yo creo que ella la puede hacer.
Pero hoy, hago un homenaje a TODAS las mujeres del mundo, a través de un discurso de Patricia Mercado. Una mujer a la que admiro, valoro y quiero desde hace años, desde que la conocí. Desde que trabajé con ella y me enseñó que la clave de vivir la vida con equidad para todos, no se basaba en la forma de escribir. "Las arrobas no son necesarias cuando interiorizas en tu escritura la equidad. La humanidad también se puede escribir en femenino", me dijo. Hay que dejar de decir "el Hombre".
Aquí, un fragmento de un discurso suyo en el evento de Cierre de Campaña del año pasado, que me robé del blog de Sísifo.
"Hace varios siglos, un sabio se empeñó en demostrar que la tierra giraba alrededor del Sol. Condenado como hereje por la Inquisición salió de esa sesión mascullando 'Y sin embargo se mueve.....'. Aunque Galileo sufrió arresto domiciliario, muchos otros después sufrieron por lo mismo, penas más graves.
Que tenemos muchas cosas en contra, que el poder de los monopolios partidistas nos están arrasando. Que no podemos competir contra las arcas de los partidos tradicionales ni contra las trapacerías de los operadores. Y sin embargo se mueve...
Que nuestra agenda valórica es demasiada avanzada. Que asusta al votante medio. Que le bajemos el tono a la demanda por la despenalización del aborto, que no hablemos de sociedades de conviviencia, que no hablemos de la legalización de la mota o de la eutanasia. Y sin embargo se mueve...
Que la política sólo es exitosa con el dinero. Que los medios electrónicos de comunicación cuestan mucho y son estratégicos para un triunfo electoral. Que lo mejor es el mensaje insustancial. Que no importa el discurso sino el rollo. Y sin embargo se mueve...
Que cuidado con las propuestas programáticas porque la gente sólo entiende mensajes simples, lenguaje corporal, frases pegajosas. No los pongas a pensar, me dicen. Y sin embargo se mueve...
Les dicen a ustedes, jóvenes, que dejen de soñar, que le entren al toro, que la política es el reino de lo posible, que aprendan la mañas de los otros. Que el que gana es el que empeña su alma. Y sin embargo se mueve...
Les dicen a ustedes, mujeres, que lo mejor es no plantear temas controversiales, que lo mejor es irse con la corriente. Y sin embargo se mueve...
A lo que se derrotan sin haber dado la primera batalla les digo: Y sin embargo se mueve.
A los profetas del voto útil, les digo: Y sin embargo se mueve.
A los que nos recomiendan que no soñemos, que estemos con los pies en la tierra les digo: Y sin embargo se mueve.
Este 2 de julio mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, bugas y gays, indios y mestizos, personas con capacidades distintas, los marginados de todo y los agraciados de todo vamos a decirles a los políticos de siempre: ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve!"
Hoy voy a abrir ua parte de mi:
Admiro profundamente a las mujeres.
He estado rodeado toda mi vida de mujeres admirables.
Mi madre es una mujer fuertísima. Una luchadora. Mi abuela paterna lo fue en su momento y hoy, a sus casi ochenta años, sigue siendo durísima. Mi tía Julieta me enseñó a respetar el pensamiento y el trabajo académico de las mujeres. Mi abuela materna es una alemana sobreviviente de la post guerra. Hoy tiene la vida que siempre quiso con base en puro trabajo.
Mi pareja es una de esas mujeres que marcan la vida de cualquiera. Inteligente, luchona, hermosa, buenísima. Tiene todas las características de esas mujeres que hacen historia. Yo creo que ella la puede hacer.
Pero hoy, hago un homenaje a TODAS las mujeres del mundo, a través de un discurso de Patricia Mercado. Una mujer a la que admiro, valoro y quiero desde hace años, desde que la conocí. Desde que trabajé con ella y me enseñó que la clave de vivir la vida con equidad para todos, no se basaba en la forma de escribir. "Las arrobas no son necesarias cuando interiorizas en tu escritura la equidad. La humanidad también se puede escribir en femenino", me dijo. Hay que dejar de decir "el Hombre".
Aquí, un fragmento de un discurso suyo en el evento de Cierre de Campaña del año pasado, que me robé del blog de Sísifo.
"Hace varios siglos, un sabio se empeñó en demostrar que la tierra giraba alrededor del Sol. Condenado como hereje por la Inquisición salió de esa sesión mascullando 'Y sin embargo se mueve.....'. Aunque Galileo sufrió arresto domiciliario, muchos otros después sufrieron por lo mismo, penas más graves.
Que tenemos muchas cosas en contra, que el poder de los monopolios partidistas nos están arrasando. Que no podemos competir contra las arcas de los partidos tradicionales ni contra las trapacerías de los operadores. Y sin embargo se mueve...
Que nuestra agenda valórica es demasiada avanzada. Que asusta al votante medio. Que le bajemos el tono a la demanda por la despenalización del aborto, que no hablemos de sociedades de conviviencia, que no hablemos de la legalización de la mota o de la eutanasia. Y sin embargo se mueve...
Que la política sólo es exitosa con el dinero. Que los medios electrónicos de comunicación cuestan mucho y son estratégicos para un triunfo electoral. Que lo mejor es el mensaje insustancial. Que no importa el discurso sino el rollo. Y sin embargo se mueve...
Que cuidado con las propuestas programáticas porque la gente sólo entiende mensajes simples, lenguaje corporal, frases pegajosas. No los pongas a pensar, me dicen. Y sin embargo se mueve...
Les dicen a ustedes, jóvenes, que dejen de soñar, que le entren al toro, que la política es el reino de lo posible, que aprendan la mañas de los otros. Que el que gana es el que empeña su alma. Y sin embargo se mueve...
Les dicen a ustedes, mujeres, que lo mejor es no plantear temas controversiales, que lo mejor es irse con la corriente. Y sin embargo se mueve...
A lo que se derrotan sin haber dado la primera batalla les digo: Y sin embargo se mueve.
A los profetas del voto útil, les digo: Y sin embargo se mueve.
A los que nos recomiendan que no soñemos, que estemos con los pies en la tierra les digo: Y sin embargo se mueve.
Este 2 de julio mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, bugas y gays, indios y mestizos, personas con capacidades distintas, los marginados de todo y los agraciados de todo vamos a decirles a los políticos de siempre: ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve! ¡Y sin embargo se mueve!"
Incongruencias
Andrés Manuel López Obrador y sus secuaces son deprimentes. Hacen una de cosas impresionantes.
El otro día escuché su discurso en la tele (pese al cerco informativo que, acusa, existe en su contra), donde eulaba a la Guerra de Independencia, la de Reforma y la Revolución Mexicana con su pírrico y ridículo movimiento político.
En ese mismo discurso se aventó una frase demoledora: "Rechazamos cualquier reforma al marco jurídico vigente". Se refería, obvio, a las modificaciones a la Ley del ISSSTE que fueron ya aprobadas en la Cámara de DIputados por una amplia y aplastante mayoría.
Sólo el PRD de AMLO, el PT (ese partidito que nació bajo la sombra de maoísta de Manuel Camacho y Raúl Salinas de Gortari -quien fue militante maoísta en su juventud) y la fracción de Convergencia de Dante Delgado (ese otro ex priista que creó su propio partido cuando le negaron ser candidato a la gubernatura de Veracruz en el tricolor) votaron en contra.
A ver. Uno no puede ponerse revolucionario y exigir que las cosas se mantengan como estaban en la década de los setenta. De veras, son dos acciones no solo divergentes sino contrarias.
Este señor López Obrador es un dictadorzuelo, maniático y narcisista que, ha demostrado, no tiene los arrestos para impulsar un cambio verdadero, modernizador e incluyente para nuestro país.
Es el mismo señor que, desde su oficina en el Ayuntamiento del DF, congeló la misma Ley de Sociedades en Convivencia que acaba de ser aporbada por el PRD de Nueva Izquierda, el PASC, el mismo PT y Convergencia en la ALDF. Es el mismo señor que se opone a que se privatice Pemex con tanta fuerza que ha hecho creer al mundo entero, que eso está en los planes de alguien. El mismo que acusa a los medios de no informar sobre el, pero se reserva el derecho de admisión con los reporteros que no le son afines.
Es un dictadorzuelo.
Qué bueno que no es el presidente de México. Que bueno que nunca lo va a ser.
El otro día escuché su discurso en la tele (pese al cerco informativo que, acusa, existe en su contra), donde eulaba a la Guerra de Independencia, la de Reforma y la Revolución Mexicana con su pírrico y ridículo movimiento político.
En ese mismo discurso se aventó una frase demoledora: "Rechazamos cualquier reforma al marco jurídico vigente". Se refería, obvio, a las modificaciones a la Ley del ISSSTE que fueron ya aprobadas en la Cámara de DIputados por una amplia y aplastante mayoría.
Sólo el PRD de AMLO, el PT (ese partidito que nació bajo la sombra de maoísta de Manuel Camacho y Raúl Salinas de Gortari -quien fue militante maoísta en su juventud) y la fracción de Convergencia de Dante Delgado (ese otro ex priista que creó su propio partido cuando le negaron ser candidato a la gubernatura de Veracruz en el tricolor) votaron en contra.
A ver. Uno no puede ponerse revolucionario y exigir que las cosas se mantengan como estaban en la década de los setenta. De veras, son dos acciones no solo divergentes sino contrarias.
Este señor López Obrador es un dictadorzuelo, maniático y narcisista que, ha demostrado, no tiene los arrestos para impulsar un cambio verdadero, modernizador e incluyente para nuestro país.
Es el mismo señor que, desde su oficina en el Ayuntamiento del DF, congeló la misma Ley de Sociedades en Convivencia que acaba de ser aporbada por el PRD de Nueva Izquierda, el PASC, el mismo PT y Convergencia en la ALDF. Es el mismo señor que se opone a que se privatice Pemex con tanta fuerza que ha hecho creer al mundo entero, que eso está en los planes de alguien. El mismo que acusa a los medios de no informar sobre el, pero se reserva el derecho de admisión con los reporteros que no le son afines.
Es un dictadorzuelo.
Qué bueno que no es el presidente de México. Que bueno que nunca lo va a ser.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
