domingo, 29 de junio de 2008

¡Maldición!

Cuando era muy niño le iba al América (¡Uf! Por fin, lo saqué del sistema). Me sabía la alineación completa de las Águilas de Zelada, Manzo, Bravo, Ortega, Luna, Brailovsky, de los Cobos, Echanís y Hermosillo.
Después le fui al Atlante, a tal grado que me apersonaba en el estadio Azulgrana cuando los Potros jugaban en Segunda División.
Llegó el Mundial de EU '94 y la euforia volcada en las calles de Reforma me hizo un fiel seguidor de la Selección Nacional.
La debacle de mi afición inició con los torneos cortos y desapareció gracias al Vasco Aguirre y sus cambios frente a Estados Unidos en Corea-Japón 2002.
Sin embargo, el futbol, como entretenimiento, sigue teniendo un resquicio en mi corazón que se inflama cada que la Selección de Alemania juega una Final.
Ayer, perdieron frente a España. Un resultado justo, creo. Alemania no traía defensa y la media se perdió. Así, los teutones no ganan nada porque no tienen creativos. Son una máquina de contundencia que cuando no juega completa, no funciona.
Lástima. Sobre todo porque la comunidad española en México tiene harto que celebrar y mis costillas son, en este momento, carne de cañón.

jueves, 26 de junio de 2008

Fantasmas

La dramática tragedia del News Divine es una triste, tristísima muestra del autoritarismo y neofascismo del gobierno, que se dice de izquierda, de Marcelo Ebrard.
Nadie en su sano juicio puede siquiera pensar en exhonerar al policía Guillermo Zayas.
Fue un operativo mal planeado, mal instrumentado, mal ejecutado y, sobre todo mal organizado, mal comandado.
No lo digo yo. EL CENTRO ha hecho una muy puntual cobertura de los errores que, autoridades en la materia aseguran, se cometieron durante el mismo.
Pero quedarse en la superficie es tan criminal como inservible. No es Zayas el culpable único del desastre en la Gustavo A. Madero.
Culpable es, sin duda, el incapaz delegado Francisco Chiguil que acaba de "pedir licencia", junto con todo el equipo de incompetentes (para mencionar el adjetivo que sí les puedo comprobar) que no pudieron realizar una inspección detallada y profesional al antro en cuestión a lo largo de los casi dos años que lleva su administración.
Como culpables son los jefes de Zayas por no preocuparse de mejorar las condiciones de sus subalternos. Condiciones como entrenamiento, capacitación y educación. Herramientas indispensables para desarrollar criterio. Criterio que nunca existió en el multicitado operativo. Culpable es, sin duda, Joel Ortega. El jefe de todos los policías.
Marcelo Ebrard no la ibra. Es tan culpable como el policía que empujaba la puerta del bar para evitar que los chicos salieran o como el paramédico que no aplicó ni una maldita inyección de epi a ninguno de los chamacos, pero sí a los oficiales, a los que tampoco pudieron salvar, o como el señor que no pidió que averiguaran cuántos niños había adentro para traer la cantidad de camiones que se necesitaban, o como cualquiera de esos seres uniformados e incapaces que, impotentes e indolentes, daban zancadas en medio de los cuerpos de niños y adolescentes que, agonizantes, enfriaban sus cuerpos contra el asfalto de la Nueva Atzacoalco.
Y es tan culpable como ellos por utilizar a la policía para reprimir y montar operativos que buscan en niños alcoholizados evidencia de crimen. Y por emplear en una ciudad multicultural y desordenada como el DF, desde un gobierno que se dice de Izquierda, tácticas creadas por uno de los más fascistas gobernantes republicanos que ha tenido Estados Unidos: Rudolph Giuliani. Es culpable por preocuparse más de realizar una consulta que huele a pretexto que por crear e introducir programas sociales que ayuden a los jóvenes capitalinos a tener espacios donde reventarse, divertirse y ejercitarse. Es culpable por reducir su visión de la ciudad a Paseo de la Reforma, la Condesa, Las Lomas, Santa Fe y por ocuparse de poner playas, museos fantásticos y paseos ciclistas en donde hace falta combatir la corrupción de sus huestes.
Por eso, Marcelo es el más culpable de todos.
Que sus fantasmas, los de Tláhuac y los de la GAM, lo dejen dormir en paz.

lunes, 23 de junio de 2008

Voltereta

A las once treinta de la noche, Patricia Mercado consiguió dar una voltereta inesperada al resultado de la Asamblea. Al cierre de la edición en el diario, aún no había un claro ganador entre Mercado y Alberto Begné. Al cierre de la edición de este blog, tampoco. Pero todo parece indicar que algunos seguidores de Begné se le voltearon y comenzaron a votar por los delegados de Patricia, quien alcanzó un asiento en la Asamblea que elegirá al presidente de Alternativa. Luciano, al parecer, no alcanzó lugar.
Felicidades a Patricia, Jesús, Gama, Brando... y a nadie más. Mi solidaridad con Luciano... y con nadie más.
Para mi, se cierra un ciclo donde mis cuentas pendientes no tienen nada que ver con mis cariños, a los que trataré de mantener intactos.
Hasta entonces, se cierra este telón.

miércoles, 18 de junio de 2008

On the line

Siempre, siempre se llega al límite.


domingo, 1 de junio de 2008

Sky

Hoy el cielo me hizo dos regalos. Inapreciables, gigantescos. Dos que se traducen en uno: me regaló certidumbre.
Al atardecer se pintó de rosa y rojo y violeta y blanco y azul, morado, negro y blanco. Todo al mismo tiempo para, después, abrirle paso a un manojo de estrellas que luego se convirtieron en más y más luminosos puntitos tintilantes. Ahí estaban las dos constelaciones que conozco y las demás, que no conozco. Ahí estaba el cielo implacable, rotundo diciéndome: "¡son las estrellas, idiota!"
Así fue como la grandeza de lo que vale la pena ser vivido se levantó ante mis propios ojos y me recordó que lo menos importante en esta vida es un buen o mal sumario. Una buena o mala nota o una mala cabeza. Lo verdaderamente importante son las estrellas y los colores que se dibujan en el cielo.
Lo verdaderamente importante es hacer que sucedan sonrisas. Lo demás, es lo de menos.

sábado, 31 de mayo de 2008

Sábado

Es mi segundo día de descanso de esta semana. Sábado. Matías duerme en los brazos de su madre. Ella, reposa en la cama. La misma a la que hace unas horas le cambié la funda ante la algarabía de mi hijo a quien le pareció espectacular el cambio porque tiene muchas rayitas que perseguir con su dedito.
Yo estoy en la redacción revisando páginas.

viernes, 23 de mayo de 2008

Tornado

La vida a veces parece una sucesión de tornados emocionales. Así sin avisar, vienen las emociones y lo levantan en vilo como plumas de aves.
La esencia vivencial de los individuos pareciera estar marcada por su propensión a la autodestrucción. Parece que una buena dosis de adrenalina, amargura, tristeza o depresión son tan necesarias como reir, respirar y, claro, como el amor.
¡Ah! El amor. Ese intruso vendendor de ilusiones. Ese tornado permanente. Ese gigantón con piel de oveja que se mete hasta los huesos y se apropia de las voluntades, las propias y las ajenas, con la promesa eterna de llevarnos al paraíso pero sin avisar lo tortuoso del terreno. Este, el amor, es el campeón de todos los tornados.
Y están, claro, los huracanes.

Alicia


Nuestros corazones latían fuerte. El mío más, pero no alcanzaba a distinguirse porque un llanto sordo ahogaba mis sentidos. Matías hace cosas nuevas e inesperadas todos los días. Pero hoy me hizo una a mí.
Como cada semana -desde aquel Súper Tazón en el que, a sus cinco meses, mi hijo se paralizó por completo para escuchar y ver la versión que Alicia Keys interpretaba en el Súper Tazón, de su éxito No one- Matías y yo disfrutábamos de nuestra dosis semanal de la señorita Keys. Primero, No one y el Mati sonrisa y sonrisa, baile y baile.
Pero luego puse If aint got you. Mi hijo pasó su bracito izquierdo por mi cuello, y recargó su cabecita en mi brazo. Se quedó así todo lo que duró la canción mientras yo trataba de contenerme y bailar al mismo tiempo.
Solo pude hacer lo segundo. A medida que avanzaba la rola me fui descomponiendo en un llanto inconsolable. Uno de felicidad, de gozo, de energía y de alegría. Uno en el que una hermosa mujer morena de cabello rizado y poderosas piernas y caderas nos había creado un vínculo eterno a ritmo de Rythm & Blues.
Su pechito estaba pegado al mío. Su corazón cerca de mi corazón. Entre lágrimas pude distinguir que ambos seguían el ritmo de la canción y así siguieron: latiendo fuerte, al compás de la rola, hasta que terminó.
Mi hijo, mi querido hijo.

Aquí la rola:

miércoles, 14 de mayo de 2008

Dream On

Cuando tenía 13 años probé la mota por primera vez. Estábamos en casa de Eduardo y Gerardo Vega en San Jerónimo. Eramos un grupo de nueve chicos que se hacía llamar a si mismo: Los Pachucos. Yo era el Pachuco 8. Nero y Lalo eran dos de los más adinerados de la banda y sus papá nunca estaban en casa. Lalo tenía una hamaca colgada en su habitación y un Bob Marley pintado en la pared.
Aquella ocasión nos fuimos de pinta los nueve. Nero le robó un churro a Lalo y nos lo empezó a rolar. Yo le di como dos toques. Recuerdo que estuvimos viendo videos de Mötley Crue y Aerosmith.
Uno de los CD's que me prestó Sevilla trae Dream On. ¡Uf!
Pachucos.

Dudas


¿Para qué? ¿Para qué dejo mi vida en una Mac? ¿Para qué demonios?

martes, 13 de mayo de 2008

Odio

Odio las mañanas con violencia, las noches de insomnio, el calor que no deja respirar, los barros que salen en cualquier parte del cuerpo. Odio los tres xantomas que me recuerdan mi irresponsabilidad cada mañana.
Odio, también, los cierres bajo presión. A las personas que creen que saben más que los demás y a las que creen que lo saben todo. Odio que me hablen mientras hablo por teléfono. Básicamente odio que me hablen cuando estoy haciendo cualquier cosa.
Odio mi capacidad para contarme historias, mi credulidad y transparencia.
Odio tener dos mil canciones en mi iTunes y escuchar siempre lo mismo.
Odio que me miren con enojo y no me expliquen porqué. Odio que me miren con enojo. Odio que me miren por el rabillo de la nuca.
Odio hacer lo que hago sabiendo que los demás hacen lo que quieren: tienen comidas, cenas y desayunos. Ven gente, platican y beben. Mientras yo sigo encerrado en mi pesera, día tras día, tras noche, tras día, tras noche. Y cuando por fin salgo de ella, nunca soy dueño de mi agenda. Lo odio.

domingo, 4 de mayo de 2008

Soledad

Es un sentimiento que odio. Que me acompañó a lo largo de una parte importante de mi vida y que hacía años, muchos, pero muchos años que no se presentaba.
A mis espaldas un río interminable de autos recorre el sur de la ciudad en busca de sus propias soledades. Son miles de ojos que, diario, siento que me escudriñan, me hurtan intimidad y vida.
Cruzando mi límite de cristal, afuera de mi pesera compartida, docenas de hombres y mujeres trabajan de sol a noche, todos los días, por hacer un gran periódico.
El desgaste es mucho. Y dicen que todo se paga en esta vida.
Yo supongo que mis muertos disfrutarán saber que mi soledad es cada vez más dolorosa, más angustiante y más implacable.
Me está pegando con tubo y no sé cuanto aguante.

viernes, 2 de mayo de 2008

Amistad

En 2002, el año en que hice añicos mi vida anterior, decidí construirme una en la que el daño colateral fuera un recuerdo macabro de mi pasado. Desde entonces, lo único que me ha traido la vida son cariños, amores y más cariños.
Un nuevo amigo se me ha incrustado en la cabeza y el corazón a punta de buenas voluntades. Amable, me ha entregado pedacitos de su alma sin pedirme nada a cambio. Y en silencio, ha calado fuerte en la institución cuadrada y burocrática en la que se ha convertido mi corazón.
Bienvenido seas, amigo, con copia por triplicado.

miércoles, 23 de abril de 2008

Irresponsables

En la radio: "...y el presidente llamó ridículos a los perredistas y...", "... los asambleístas le gritan a las legisladoras 'se verían mejor encueraditas'...", "...y el PRD sigue sin tener presidente...", "...la reforma energética deberá someterse a un referéndum exige el FAP...".

En las columnas de los diarios: "...el presidente Calderón. Lo hizo para calificar de ridículo el comportamiento del PRD...", "... Quizá Felipe Calderón sepa de esta aprensión (sic), ya que lo aludió al hablar de lo que han hecho los perredistas con el Congreso...", "... Cuando comenzó el secuestro del Congreso, hace catorce días, sólo Andrés Manuel López Obrador...".

¿Neto? ¿Esto es lo más importante?

lunes, 7 de abril de 2008

Lunes de opio

Llevaba unos días tratando de escribir algo que valiera la pena en mi Blog. Los minutos de reflexión no daban para mucho. Hasta que, felizmente, de los dedos de mi primo salió esta pregunta inspiradora:

- "¿Por qué volteas el sentido de tus fotos? Te ves como en el espejo pero te ves raro, ¿no?"
- "¡Ah chingá!, explain your self", contesté en un inglés por demás correcto.
- Sí, hay un par de fotos que he visto tuyas de cerca donde te ves como la imagen que proyectas en el espejo. Si no fuera cámara digital te diría que "el negativo lo revelaron al revés".
Aún no salía yo de mi estupefacción cuando, orondo, insistió:
"Porque la nariz se te ve pa un lado que no lo tienes viéndote de frente".

Conversaciones como esta, son las que nos han mantenido unidos a pesar de nuestras diferencias y, sobre todo, nuestras similitudes, pensé. Y le advertí:
- "¡Ah cabrón! Antes de seguir, ¿puedo publicar esta conversación en mi Bló?
Y en plan ya, absolutamente creativo me contestó: ¿"Lunes de opio" se llamaría?
Pero ahí no paró la cosa. Mi primo tenía una duda razonable y habría que resolverla.
-"Mira, estoy viendo una foto que pusiste en tu Hi5 -la última, creo- y el copete va de izquierda a derecha pero en la realidad lo usas de derecha a izquierda".
Y en verdad me di cuenta del poco tiempo que paso frente al espejo, lo cual explicaría perfectamente bien la panza, las lonjas y demás rarezas de mi estético cuerpo.
- "Esa foto me la tomé con la computadora. Entonces es, en realidad, como un espejo", alcancé a contestar, ya de plano pegando esto en el blog.
Primo. Eres único.

jueves, 20 de marzo de 2008

PRD=TRI


El proceso interno del PRD me ha resultado muy parecido a la primera vez que vi un partido de la Selección después de que me divorcié del futbol.
Corría el año 2002. Estábamos en casa de Pablo en San Gaspar, creo. Quizás. O tal vez estaba en el sillón de casa de mamá en Puebla. México iba perdiendo con Estados Unidos. Aguirre, en un arranque de inspiración sacó a Gerardo Torrado y metió a Alberto García Aspe.
No conforme, cambió a Ramon Morales por Luis Hernández. En ese momento me percaté de lo poco que importaba la pasión y la sabiduría colectiva del respetable. Era claro que México estaba jugando a perder.
Después me enteré por unos cuates que trabajaban en Canal 40 y que fueron cubrir el Mundial, que en los pasillos del estadio se comentaba, desde antes de que iniciara el encuentro, que el partido estaba negociado y que México iba a perder.
Desde entonces no veo el futbol con los mismos ojos. No me apasiona. No me da gusto que gane nadie y disfruto con la frustación de los seguidores derrotados, aunque me indigna la arrogancia tercermundista de los triunfadores.
Para mi, el futbol es un negocio más, pero mal hecho. Ni siquiera alcanza los niveles de espectacularidad que tiene el americano o el basquetbol estadounidenses, por ejemplo.
Lo mismo con el PRD. Son absolutamente ridículos y predecibles. Todos sabíamos que su elección para elegir a un nuevo presidente iba a ser un cochinero. Y así fue. Todos sabíamos que se iban a culpar de trampas unos y otros. Y así fue. Y todos sabíamos que los amos de la denuncia de fraude electoral son también los maestros de las triquiñuelas más bajas del muestrario electoral.
Son, pues, una bola de puercos, desaseados y gangsters que se reparten el pastel millonario que representa el PRD y zopilotean desde ya las candidaturas de 2012, como si fueran a ganar los comicios.
Y vistos desde mi posición, son re divertidos. Pobre país, claro está. Pero son muy divertidos.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Me duele

Me duelen los ojos. Si. Y las piernas y las nalgas. Matías tiene ya siete meses. Y me he perdido una buena parte de sus días trabajando. Es verdad, quiero que él tenga una mejor infancia que la que yo tuve. Y es cierto, quiero que tenga un mejor padre que el que yo tuve.
Pero hoy ya me duelen los ojos. Y las piernas y las nalgas. Me duele también un poco el alma.

domingo, 16 de marzo de 2008

¡Buh!

Hace meses que este blog se volvió poco popular. En realidad, nunca fue un lugar concurrido, digamos. Pero supongo que mis lamentos mexicoposibilistas y la falta de constancia lo han hecho poco atractivo.
Pero la realidad es que para escribir se necesita algo de inspiración y el monocromatismo de Insurgentes no daba para mucho que no fueran más lamentos.
Hace un mes ni se me hubiera ocurrido pensar que yo iba a estar en las instalaciones de El Centro divirtiéndome y aprendiendo como loco.
Lo interesante de este proyecto es que, como en Publimetro, tengo la oportunidad de construirlo casi de cero. O de las ruinas que dejaron sus fundadores, mejor dicho.
Pero, participar activamente en un proyecto que pretende hacer un periodismo más vinculado a la gente y menos al poder, menos esclavo de los complejos de los "profesionales" de la comunicación y menos atado a las anacrónicas prácticas de los aspirantesascherer que inundan las redacciones, es mi mayor recompensa.
Por otro lado, la oportunidad de trabajar con líderes que antes que jefes, son individuos que se reconocen a sí mismos en la individualidad de los demás, es absolutamente renovador. Reivindica mi lucha constante por el respeto al ser humano como único camino para la salvación de la especie y del plantea y, además, resarce las heridas abiertas que ha dejado mi paso por este inclemente mundo laboral.
Así pues, en espera de nuevos minutos perdidos que robarle a mi rutina, dejo besos y abrazos para quien aún se pasee por acá, además de mis obsesivos fantasmas del pasado.

martes, 8 de enero de 2008

Actualización


Matías en diciembre de 2007

martes, 20 de noviembre de 2007

México Posible

Era el verano de 2002. Las tardes se me iban entre libros, café en el balcón de mi madre y una insana obsesión por la serie de televisión ER. Era yo un partidazo: 25 años, separado de mi entonces esposa, con colesterol de 500, desempleado, estudiando la prepa abierta y viviendo en casa de mi mamá.
Cuando me separé, a principios de ese año, lo hice convencido de que no me podía dar el lujo, nunca jamás, de hacerle daño a las personas como, sabía o creía, se lo había hecho a esa familia que me acogió en su seno, sin pedir nada a cambio.
Seis meses después, mi único objetivo era regresar al DF para estudiar una carrera que me llevara lejos, lejos de México a una maestría o un doctorado.
Pero mientras eso sucedía, insisto, leía con desgano los libros de texto de la SEP que me ayudarían a terminar un bachillerato que, para entonces, era más un grillete que un peldaño académico.
Uno de esos sábados, de regreso de algún lugar con mi madre, me dispuse a hojear la revista Milenio Semanal que había comprado por la mañana. La noche había caido, Andrea dormía en la habitación de al lado y yo prendía el primer cigarrillo de lo que, esperaba, sería una larga noche en compañía de las letras.
En la portada de aquella revista aparecía una mujer. Una completamente desconocida para mi que hablaba con desparpajo del partido que encabezaba y que buscaba el registro como una opción feminista para el electorado. "¡Qué huevotes!", pensé para mi.
Largas y aburridas habían sido las discusiones que habíamos sotenido Mary y yo respecto al feminismo. Para mi siempre ha sido una cosa más bien práctica, antes que conceptual. Los y las feministas no se crean. No se enseña a nadie a ser feminista leyendo a Rosa Luxemburgo, Simone de Bouveair o las columnas de Marta Lamas y bla bla bla.
Por eso, me pareció extraordinario que, así nomás, alguien se pusiera hablar de llevar el feminismo a la práctica, de insertarlo en la agenda legislativa del país, de trotskismo y de un partido nuevo de izquierda moderna, incluyente que le hiciera ojitos a quienes veíamos en el PRD de AMLO un priismo nacionalista y echeverrista trasnochado.
Entonces pensé: "me gustaría trabajar en este partido".
Seis meses después, con mi certificado de Preparatoria bajo el brazo, diez kilos menos, el colesterol en niveles decentes y un ánimo "adolescentil", regresé a la Ciudad de México dispuesto a conquistar la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y a, claro, conseguir un trabajo decente.
Un mueblero, amigo de mi familia desde hacía 20 años, me dio la primer oportunidad en febrero del 2003. No sería la última.